[...] y si el día de mañana perdiese los sentidos y tu dulce aroma llegara a controlar mi cuerpo? de seguro Lion Heart se vería derrotado con el sombrero en la mano y los pies de cocodrilo. Sabrías tomar partido y me despertarías con ojos segadores o quizá simplemente me dejarías ahí tirado con la mirada perdida en la pared que inevitablemente se me viene a pedazos y la taza de nescafe en la mano y los escritos tristes y nihilistas sin fondo alguno, ya lo has hecho pero por si las dudas es bueno saberlo de antemano... Lion Heart ha deseado la ira de la zorra, el vuelo del alción y los motivos del lobo en tu cama de múltiples visiones llenas de estertores y males secretos porque la medicina está en la luna y la receta en el cajón de usurero.
Y si el día de mañana me despertase de un letargo inasible?
Si las campanas rugieran con fauces de león, aquél que ha andado sin tra-za alguna de aquí para allá, zun zun zun zun zun zun zun zun yeaiiiiiiiii...
Si las magnolias me dedicaran la canción de Foals.
Si mi casa tristemente se alegrara a mi llegada, siempre con la misma fachada, con el semblante roto.
Por qué no llueve en mi habitación, de esta manera se llevaría la minificción agitada y los colmillos del tigre, las jaquecas a flor de piel, los candelabros rotos, las células inexploradas, a final de cuentas que se lleve todo y que me deje nada, de nada sirve la mesita con la pata de elefante, que se lleve de paso mi corazón con esa fina esponja que sabe chupar hasta la última medula de trementina, que se lleve mis zapatos rotos, las llaves de la ciudad y hasta tu esencia mortal de musa flageladora versátil superstite...
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