domingo, 11 de octubre de 2009

cual pluma de quetzal echada al viento

9/05 11:17 PM


Cual pluma de quetzal echada al viento, cual jade perplejo ante la inmensidad sonora. Declinan los instantes y los segundos sin ti, inevitablemente.... inefable en la estancia de tus ojos, de ti de mí de sólo ambos. Inmarcesible, inmarcesible tu risa de cristal venteado. Te puedo sentir llena de alegría y desasosiego. Te puedo tocar sin sentir tus huesos, te puedo tocar los cabellos con aroma de algodon. Te puedo quemar con palabras dulces, encenderte, tomarte o dejarte... si lo tomas te amaré, si lo dejas te amaré. Se caen las agujas del reloj por tu larga espera, se derriten y subyugan ante el clic inminente. La partida comenzó muy tarde, demasiado tarde yo diría. Ahora el instante me agobia rutinariamente, ahora sólo falta esperar la partida y el desenlace de mi triste-alegre obra.

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