jueves, 11 de noviembre de 2010

dorada

Tan lejana tu sonrisa y tu encanto de noche,

tan deprisa es la hora en el corazón de la llama,

tan perfecta la música en mis venas,

tan lunar la pizca de agua en tus almenas,

tan genial...

Solo, espero los segundos en mis ojos aunado a

la suavidad de los colores y la cadencia del movimiento.

El ritmo es el mismo desde aquel día ya que

todo pasa lento en el reloj de mi memoria,

todo aquí deviene sin ti...

Sin nada a qué recurrir, todo metafísica al pensarte es vana

superflua, aguda y grave,

 y es que todo se ha vuelto gris

como un Do sostenido, o un giro mortal.

Cuento el latido del instante en que me fui,

del no soñar y no sentir, del no saber ni dónde ni cuándo

acaso un por qué, ni para qué buscar la estatua en la calle desnuda

de sabiduría que no

podrá reclamar su paz perpetua

con gestos anónimos y miradas inmortales.

Sólo así podré gozar la tan esperada hora

la de otoño y la fatal...

Al final ya sólo quedan mis manos escanciadas de un poderoso

y triste llorar...

Y es que pasa siempre y ahora, es este recurrente tedio mortal,

la voz inefable que a mi estancia llega, como un desafío a mi llama

o simplemente como el Caronte en su ansia de recordar,

ya sólo requiero un poco de agua que me ayude a olvidar,

a no soñar a no sentir y tan sólo esperar

en este mar incierto naufrago

con una esquila rota y alas cansadas de tanto volar...

Seguro suena a requiebro pero no es nada de eso, es más,

esta angustia de comienzos de siglo y que jamás termInará...

.

sábado, 26 de junio de 2010

sigfrid

Qué dragones, qué ilusiones iluminan tu ensueño y te custodian
entre orquideas lapislázulis y amatistas nunca vistas?
Lo quiero saber...

Dime dónde estás y estaré ahí con loco empeño
quebrantando tus hechizos.
Si eres sombra seré una sombra.
Si eres un sueño seré ese sueño [...]

Todas las noches observo la luna buscándote entre sueños tan profundos
y sólo me pregunto: cómo llegar a ti?
Si todo lo tienes, si eres tan luz, tan agua, tan tú
palpando la ondas suaves, viajando entre las aves...
Sólo sé decirte que:
yo no sé para que digo estas cosas si nadie ha de entenderme
si yo mismo a fuerza de escribir conozco lo bello de tus ojos,
el aroma de tus palabras, y nos quedamos así, como si nada...
No comprendemos que dejar las palabras guardadas puede ser más dificil
que dejarlas regadas en el corazón...
Vinimos a ser ríos en constante movimiento, aun cuando yo me quede en el caudal
sabré que estaré esperando en el fuego, entonces te darás cuenta de mis palabras, sensibles al tacto sensorial...

Afuera, la noche luminosa inspira el saberte inmarcesible entre risas y curiosidades insondables,
afuera de nuevo está la luna observando este malestar metafisico, por no madurar en el preciso instante, deambulo entre palabras demasiado sinceras.
Llamas mi mirada, me meto en tus ojos, cuidado, existe un anhelo...

Yo no sé qué tengo dentro, parece un vértigo milenario
con luces fulgurantes y llamas de emoción,
debo olvidar certeramente para mantener mi salud mental que raya en la locura
pues te sueño en el dia y despierto con tus ojos.
Requiebros que duran una eternidad, regaños tan callados,
música que alienta las sístoles inefables, inefables tus palabras que traspasan paredes
capilares.

El yelmo de mambrino está roto.

Prometo guardar tu corazón entre campos de amatistas con esa luz de luna ténue y cálida,
prometo enriquecerlo con gardenias y nardos, estamparlo de dragones de jade en pleno invierno
de agua lunar, limpiarlo de comisuras y hacerlo más alegre.

No es que me tengas sino que disfruto el saberme...

sábado, 10 de abril de 2010

quizá algún día

La mirada de tus palabras fue demasiado cálida a las tres de la tarde,
cándor de primavera tu dulce charla a las tres de la tarde,
como si los duraznos se comieran la mañana, la noche y el día...
Devienen los segundos sobre mi rostro y sólo se me ocurre pensar en ti:
tu manera de ser tan arrebolada, la sensación de filigrana que guardan tus brazos,
tus historias de magia, misterio y sensación,
o las cajas llenas de botones que guardan mil maravillas.
Sabes que te debo mucho aunque pienses que te debo nada.
Como siempre me daré cuenta muy tarde, cuando en el reloj sean las 3:15 de la tarde,
cuando hayamos salido y sucumbido ante la acera llena de faroles oxidados,
en ese entonces pensaré en cursivas y lineas rectas.
Qué difícil explicarlo, aún así probaré mi suerte
pero de todos modos es seguro que fallaré
o quizá algún día bajo cualquier pretexto llegue a necesitarte...

jueves, 8 de abril de 2010

ललना दे ti

Sentí su mirada en la dermis,
de pronto un arrebol de primavera estremeció mi cuerpo.
Sabía que todo se había perdido.
El agua de su alma comenzó a disiparse
cual pluma de quetzal echada al viento...
Todo lo que necesitaba era un poco de risa, llanto y mar,
sabía que debía todo, pensabas que era nada,
Caracolito de arró se prendió el cielo...

martes, 9 de marzo de 2010

क...

verde es el color de las verduras,
¿no ha de ser también el color de la ternura?
De Paleta de colores

sábado, 20 de febrero de 2010

Lolita

Hay algo en tu manera de ser
en tu sonrisa
en tu corazón de aljibe
en tus ojos acaracolados
en tu lunar afrodisiaco
hay algo que quiero saber...

jueves, 18 de febrero de 2010

रेलासिओं abierta

Huellas impresas en mi rostro,
en mi corazón de esponja,
en el arrebol de invierno,
en la tarde que cae tan profundamente adormitada,
en tu risa,
en tus palabras,
en tus pensamientos sulfurantes,
en tus cascadas de algodón,
en tus fracasos,
en las estrellas que me dejan ver tu verdaderos sentimientos insensibles.
Qué pasiones tan vanas, no has entendido nada, no espero que lo hagas,
el pájaro en el barandal ya cantó su última nota...
El piano de cola tendió su escala al sol en Do menor.
Los huesos se desprendieron del tejado y comenzaron a tronar
¡Trick!
¡Track!
¡Crack!

jueves, 21 de enero de 2010

अर्रेबोल दे इन्विएर्नो अर्रेबोल दे invierno

Arrebol de invierno

Este instante en que te siento en mi sangre
parece que la calma se apodera de mí.
Desarrollo sonidos con escalas agudas
y siento que las notas se disipan lentamente.
Te quiero, te quiero que me muero, lo siento tanto en mi sangre,
en mi cuerpo,
en tus ojos,
contigo,
sin nada,
me hielo con la garganta hastiada de pensamientos asequibles.
Te deseo dentro y fuera, esencia poderosa de jazmin y huertos secos...
A este corazón ya no le gusta dar explicaciones,
se porta como una esponja succionando caricias, aromas, cabellos y huellas rotas.
La esencia del cristal se rompe entre tus ojos aletargados de tanto amar,
este corazón se encuentra en huelga,
este loco amor de desatinos y agravios ya no quisiera seguir así,
perdiendo y perdiendo entre noches,
vasos indestructibles, calles mojadas de pies negros, grises, de almas rotas y vacías,
de huesos apasionantes,
de escalas sin fe alguna,
de tabernas enmohecidas,
del gran beat generacional,
de ti, de ti, de ti tremendamente apasionado...
Es por esto que sin freno alguno me aprisiono en mi celada,
me escondo entre las sabanas y proclamo tu nombre a las cuatro paredes, y desapareces y vuelves y desapareces y te vuelves mi fantasma triste y desvencijado,
cual pluma de quetzal echada al viento, cual mordisco de molusco exitado por la mar espumeante...
En estas noches desearía morir entre tus brazos con una caricia helada que guarde mi corazón en un reposo enterno y memorial, ¡sí! me perdí otra vez, otra vez y sin ninguna ruta o camino celestial, sin minotauro, sin migajas, sin hilo, sin nada, amada inmune a mis palabras, a mi corazón de esponja apasionado.

Pasión desbordada, ya no aguanto un segundo más, existirá un crepúsculo,
una caricia que aleve el tiempo y que lo distraiga de tus ojos mentirosos,
de tus besos mortales,
de tus palabras insensibles,
qué no ves que el corazón se estremece,
qué no ves que yo también me esfumo,
qué no sientes la humedad del cielo,
el color del arcoiris,
los destellos del mar,
los cantos de los pájaros,
acaso no distingues la sístole de la diástole,
déjame sólo con mi esponja y mis palabras sinceras que se ve linda la mar...

jueves, 14 de enero de 2010

Zayuri

Cuando advertí ya estaba cruzando tus ojos,
me disponía a encabezar la huelga de miradas pero
tu inmarcesibilidad me enajenaba, me hacía mío otra vez.
Como si fueras manecilla una y otra vez devenías el camino.
Como lentos fuegos o llamaradas incandescentes, así te disipabas en mi conciencia
de brisa nocturna y animal ambulante, lleno de cascabeles y caracolas rotas;
así de repente llegaste a mí, enlutada y con la cara larga, creyendo que yo podía solucionar tu volubilidad, no es así? Quizá estés de acuerdo conmigo: en que la luna y el sol se llenan de estupor barato, de aire contaminado, de pulmones irresolubles y tabaco enmohecido, es así, estamos de más en el globo ocular del pensamiento humano...Y es ahí cuando tus muslos ya no saben a pan,
se pierden entre crisálidas y alas rotas de mariposas tenues
entre aquellas miradas que me devuelven la tentación de ser sentidos por primera vez.
¿Sabes? quisiera que las avaras manecillas oxidadas se detuviesen un instante con tal de disfrutar este momento grácil, armonioso, superfluo... Mirar de reojo la sombra de tu cuerpo, tumbarme entorno al viento y sujetar las llamas de tus ojos...
Porque no sé decir te qui-e-ro sin soltar un suspiro o un grito mortal de corazón alborozado,
de ese corazón que come sonrisas risueñas,
saludos, gestos efímeros,
caricias mortales,
de ti, de ti, de ti, de ti, que come de ti,  de ti enormemente arrebolado,
con ataduras invisibles cual cascabelito de arroz y señor titiritero, así...
La esponja de labios se ha cansado de mimar los bellos faciales,
de mirar el cutis erecto ante la mirada del perfecto cazador,
del niño con anteojos azules y cono rosado.
No soy voluble, vana boba alterna del sentido y sobre todo del tacto,
parece que comprendes la posición en la que estoy cual sombra fugitiva, espacio de mis ojos...
El héroe está aquí, ven rápido a su búsqueda para disipar su odio y temor...