Cuando advertí ya estaba cruzando tus ojos,
me disponía a encabezar la huelga de miradas pero
tu inmarcesibilidad me enajenaba, me hacía mío otra vez.
Como si fueras manecilla una y otra vez devenías el camino.
Como lentos fuegos o llamaradas incandescentes, así te disipabas en mi conciencia
de brisa nocturna y animal ambulante, lleno de cascabeles y caracolas rotas;
así de repente llegaste a mí, enlutada y con la cara larga, creyendo que yo podía solucionar tu volubilidad, no es así? Quizá estés de acuerdo conmigo: en que la luna y el sol se llenan de estupor barato, de aire contaminado, de pulmones irresolubles y tabaco enmohecido, es así, estamos de más en el globo ocular del pensamiento humano...Y es ahí cuando tus muslos ya no saben a pan,
se pierden entre crisálidas y alas rotas de mariposas tenues
entre aquellas miradas que me devuelven la tentación de ser sentidos por primera vez.
¿Sabes? quisiera que las avaras manecillas oxidadas se detuviesen un instante con tal de disfrutar este momento grácil, armonioso, superfluo... Mirar de reojo la sombra de tu cuerpo, tumbarme entorno al viento y sujetar las llamas de tus ojos...
Porque no sé decir te qui-e-ro sin soltar un suspiro o un grito mortal de corazón alborozado,
de ese corazón que come sonrisas risueñas,
saludos, gestos efímeros,
caricias mortales,
de ti, de ti, de ti, de ti, que come de ti, de ti enormemente arrebolado,
con ataduras invisibles cual cascabelito de arroz y señor titiritero, así...
La esponja de labios se ha cansado de mimar los bellos faciales,
de mirar el cutis erecto ante la mirada del perfecto cazador,
del niño con anteojos azules y cono rosado.
No soy voluble, vana boba alterna del sentido y sobre todo del tacto,
parece que comprendes la posición en la que estoy cual sombra fugitiva, espacio de mis ojos...
El héroe está aquí, ven rápido a su búsqueda para disipar su odio y temor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario