
Tu silencio me dejó inefable... y
tus palabras suavemente me enterraron.
El piano de cola me ha dejado triscaidecafóbico con sus notas azuladas, frias y desmesuradas. Para comenzar, te regalo un clavel, una rosa y un aljibe, sentirás que con sus aromas, tactos y deseos, los silbidos de los pájaros se van quebrando y derritiendo en el camino, ahora tu corazón se ha puesto amarillo y desconsolado, pululan el tedio y la comezón trementina, el remedio: el anís y el gin que te devuelven los sentidos y los arroban tiernamente. Por lo pronto,
te deseo mucha mierda antes de la función, varias noches de mierda para los carruajes (ahhh los corrales de comedia) que queman miles de figuras, caminos, pasos perdidos: mi destino, por fortuna, la noche lo ha vuelto endemoniadamente exquisito con arreglos y colores de fábula grotezca casi llegando al esperpento, casi llegando a la contemplación extrema del ser y el objeto.
tus palabras suavemente me enterraron.
El piano de cola me ha dejado triscaidecafóbico con sus notas azuladas, frias y desmesuradas. Para comenzar, te regalo un clavel, una rosa y un aljibe, sentirás que con sus aromas, tactos y deseos, los silbidos de los pájaros se van quebrando y derritiendo en el camino, ahora tu corazón se ha puesto amarillo y desconsolado, pululan el tedio y la comezón trementina, el remedio: el anís y el gin que te devuelven los sentidos y los arroban tiernamente. Por lo pronto,
te deseo mucha mierda antes de la función, varias noches de mierda para los carruajes (ahhh los corrales de comedia) que queman miles de figuras, caminos, pasos perdidos: mi destino, por fortuna, la noche lo ha vuelto endemoniadamente exquisito con arreglos y colores de fábula grotezca casi llegando al esperpento, casi llegando a la contemplación extrema del ser y el objeto.
Entonces tus palabras se adelgazaron formando un par de notas lúgubres, las camelias dejaron de llorar, la muñeca en el tejado se tiró al vacío, los gatos se rascaron solemnemente, yo, yo simplemente camine por las calles sintiendo el beat del corazón dilatado, aqui una sistole allá una siastole... la arritmia me cercaba peligrosamente, hasta el delirio y el extasis de la interpretación del candado animal. miles de figuras se disipan en derredor, la fantasmal mariposa se postra en la persiana, un aleteo -dos aleteos- miles de aleteos que se agolpan sobre mí, miedo horror al enfrentarme a ellos. tenemos que despedazarnos mutuamente si queremos amarnos, pogámoslos en practica pero con encanto y un te quiero eterno mi querida cintita arrebolada. deberiamos ser rizófagos y comer las entrañas de la tierra, alimentarnos tan sutilemente que olvidemos los astros tan allá muy lejos... ser terráqueos y pensar de abajo para arriba. Un día de estos nos van a segar, nos van a olvidar, quisiera que me depositasen en tierra de ganado, ahí donde un animal me trille una y otra vez, una y otra vez, entonces sabré que el eterno retorno está cerca.
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