you don´t know me
4/04 10:57 PM
Dilatado y agrupado en el instante vuelas sigilosamente y descarnas las múltiples ilusiones irrisorias.
Declinas los segundos, desencantas las esperanzas del ser humano, lo haces ser y no ser, lo depuras hasta llegar a la nada, lo conviertes en polvo, lo separas.
Torvo, conciso y trastornado, el muchacho r espera el ocaso en el que se perderá inevitablemente.
Fulgura la mañana, despierta la mirada pensando en las palabras, contempla tus facciones, tus mentiras, tu deseo convertido en pasión. Su corazón late delicadamente absorbiendo con sutileza cada segundo como si fuese una esponja marina ¡qué delicia de sístole! ¡qué dulzura de la diástole! no saben, sin embargo, que ELLA les dará una cruel jugada. Los aleccionará, los usará y los convertirá en cajón de usurero para que cuando quiera algo, simplemente lo abra y saque las agujas, el hilo y los botones.
Pestañas negras azuladas dominan oroboros de ilusión, el espacio dilata los sentidos, tú, tú tan sólo dominas los cuadros que decantan al corazón.
Al anhelo de un segundo le hacen falta los instantes, esperan con decisión, con angustia y desesperación. Comicidad, anhelo, ímpetu de ser tuyo, del tiempo, de la edad rosada, de las frases frescas de la tarde en que caías súbitamente bajo mis brazos, sin fondo y sin previo aviso, qué divertido, qué emoción la tuya.
Ondulan las paredes como el instante amargo de las horas que dilatan lágrimas de amor: las llamas incesantes del corazón que has olvidado.
Ondula mi memoria y la mirada, yo tan sólo me dedico a contemplarte, dulce alivio patético que tendré que soportar.
Ya no insistas en las horas ni en el deseo perfectamente estructurado, tan sólo hazlo... razones me sobran para beber de Lathaeus.
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