qué lindos tus ojos desesperados,
parece que comen epitafios, a partir de su mirada
colocan ventanas sobre mi espalda, se atreven a manchar
con deshonor a mi inconsciente.
qué triste la linda rosalba, jugando con moños, aretes y nenes.
sabe que la adoro terriblemente, cosiendo mi alma con hilos y botones de
color inerte...
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