viernes, 27 de noviembre de 2009

CANTO AL ALCOHOL

Canto al alcohol que con sus onzas me ha llenado de estupor
mil glorias y sabores en mi corazón desató
animó mi espíritu y después lo desoló.

Salud alegres bebedores
y derramar la copa de vino
antes de que la de vuestra existencia
se derrame, salud...

Canto con ganas y desvelo
con astucia y medición
canto desde la sangre
que llega hasta al corazón

Desde tus ojos puedo observar
aquella leve mirada que me incita a ebriar
la fórmula se vuelve anfitrión de mi obra
plagada de whiskey, malta y ron.

Tus cabellos sonoros declinan los días,
las semanas y hasta las tristes mañanas
sin mí, sin ti, sin nada, nonada.
Sabes que soy alcohol, que me yergues el espíritu
y me aludes a seguir de pie cayendo en redes de cristal
agazapado.

Vagos subterfugios de intereses
se posan en el pórtico del estupor barato de las calles
sin nombre y sin razón, en el alma ennegrecida, corroída
por el tedio y la herrumbre.

Vengan a mí unos cuantos grados, escalas sin medida
desde la memoria hasta el olvido.
Tus ojos tristes suspiran por un alivio, algunas palabras
algunos dulces celos de un amor barato y caritativo.

Caracolito de arró
caracolito de alcol, no me olvides ni me dejes en el piso
pues con tu cara inasible al tacto,
tú estás sin color, con sabor fuerte y perfumado
de un olor infranqueable
con deseo, lujuria y altivez: arrojo de una pasión desbordante.

Devuélveme lo perdido, lo agradable de vivir sin un destino
porque estoy muerto en mis sueños que ya no saben a arroz con leche
ni a miel con granos, ahora son inodoros y sin esencia alguna alma mía....

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