parece que la tarde se llena de sombras
que la hormiga ya no pasa en la pared
que los segundos han declinado a los instantes
y que tu cuerpo ya no busca la esencia del placer.
descubro la amenaza en el café, en el recorrido diario por los pasillos tan limpios
la estancia de tus ojos ya no es igual, me niego a caer rotundamente de nuevo,
a exhibirme tirado en pos de ti con la mirada obtusa y con los peligrosos delirios.
parece que la abeja ha dejado de zumbar, que la basura se indignó de la verdad,
que las horas pasan rapidamente y tú ni siquiera de dignas a charlar.
procede la aguja a entonar movimiento, comienza por aqui, lugo por allá
y cuando por fin me encuentra demuestra ser una picadora mortal.
el tedio, la agonía son los males recurrentes de peatón, esa nostagia me orilla y me abrasa
sin control, decido calmarme y se pasa en segundos... no sé qué es... pero se siente tan mal.
me cubre de temor...
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